domingo, 14 de mayo de 2017

Get It Now !

Suena: Carla Bruni - Quelqu´un  m´a dit


         Cuantas historias, cuantos romances, cuantas vivencias pueden guardar las paredes de un hotel.

        Cómplices y calladas espectadoras de caricias, besos.

¿Qué sería de los amantes sin habitaciones como esta, donde se liberan tantos deseos y ambos se sienten libres? ¿Donde se calman la ansiedad y el desasosiego, de esos encuentros tan deseados?



Get It Now !

Abrió la puerta y esperó su llegada.




Esa noche era especial, había decidido que compartiría el sabor de su piel.

         Se vistió tal y como a él le gustaba; medias de rejilla con liguero, visibles a través de la abertura de su falda y unos stilettos. Negro, siempre negro, su color.

    Llegó puntual e impaciente, la deseaba. Disponía de poco tiempo, tan solo un par de horas. En su mente galopante surgían multitud de preguntas, preguntas que podía leer en una pregunta muda que surgía de aquellos ojos tristes que le miraban.

- Hablaremos más tarde.

          Jugó en el restaurante con sus sentidos. A mitad de la cena la impaciencia era tan fuerte que decidió darla por finalizada. Se levantó súbitamente, ordenándole  perentoriamente:

- Get it now!.

    Su tono de voz era bajo pero imperativo; la molestó, resultándole  extremadamente exagerado.

           Abandonaron el restaurante sin hablar, el silencio les acompañó hasta la entrada de aquel hotel. Apenas habían entrado en el ascensor la empujó hacia la botonera, besándola apasionadamente.

- Esta noche voy a tener todo, dijo mirándole a sus ojos verdes, oscurecidos por el deseo.

            Ella, temblaba emocionada y asintió sin decir palabra; el ascensor se abrió y en treinta segundos entraban en la habitación.

              Le arrancó la ropa de manera brutal,  llevándola hacia la pared. Sentía como se tensaba, como temblaba pero no se detuvo, siguió poseyéndola sin dulzura hasta llegar al orgasmo.

             Permaneció en su interior largo rato; sintiendo como su aliento retumbaba en sus oídos. La sintió frágil, más frágil que nunca . La tomó de la mano, terminando de desnudarla, siempre en silencio y la llevó hasta la cama.

- Y ahora, ámame.

Le susurró, mirándola esta vez dulcemente. 

En ese  mismo instante se dio cuenta de que no podría decirle adiós.

El resto de la noche se amaron con una extrema dulzura, acariciando su cuerpos. Besó su piel sin dejar un poro sin recorrer, regalándole el placer que momentos antes le había negado.

Ella sentía el calor de aquel placer que la envolvía.

Sus cuerpos unidos en una danza erótica de amor, que pronto llevó a ambos al éxtasis.

Contuvo  un suspiro antes de decirle:

- Volveré pronto, no puedo dejarte.

Ella, ya lo sabía desde el instante en que le abrió la puerta.


 © MaRía


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