sábado, 16 de abril de 2016

El reencuentro

Escuchando:Stacey Kent: What are you doing for the rest of your life

¿Quién los ve andar por la ciudad
si todos están ciegos ?
Ellos se toman de la mano: algo habla
entre sus dedos, lenguas dulces
lamen la húmeda palma, corren por las falanges,
y arriba está la noche llena de ojos.

Son los amantes, su isla flota a la deriva
hacia muertes de césped, hacia puertos
que se abren entre sábanas.
Todo se desordena a través de ellos,
todo encuentra su cifra escamoteada;
pero ellos ni siquiera saben
que mientras ruedan en su amarga arena
hay una pausa en la obra de la nada,
el tigre es un jardín que juega.

Amanece en los carros de basura,
empiezan a salir los ciegos,
el ministerio abre sus puertas.
Los amantes rendidos se miran y se tocan
una vez más antes de oler el día.

Ya están vestidos, ya se van por la calle.
Y es sólo entonces
cuando están muertos, cuando están vestidos,
que la ciudad los recupera hipócrita
y les impone los deberes cotidianos.

Amantes  [J. Cortazar]

Fue por casualidad, el caso es que llegue a ese lugar, entre tantos.

    Recorría la ciudad buscando un lugar tranquilo, en donde poder disfrutar de buena música, beber algo, estar sola, despejar la cabeza, relajarme.

      Advertí un nuevo bar, entre en el, me pareció el lugar apropiado, el ambiente era de mi gusto, no había mucha gente. Me fui a la barra, estaba vacía, pedí una copa, comenzaba a disfrutar como el licor entraba en mi cuerpo, y me distrajo la música, sonaba un piano -me encanta el piano-, me volteé para mirar quién era el que deslizando sus dedos creaba esas notas tan armónicas, me costo descubrir ese rostro, cuando lo hice quise salir corriendo, me apuré en beber ese trago, hasta que mi copa estaba vacía, eras tú, no podía creerlo.

     Me disponía a salir del lugar cuando, escuché tu voz, llenando todo el lugar, diciendo:

- La próxima canción es para una mujer especial, la conocí hace muchos años, era una niña entonces, yo su maestro, no te vayas de nuevo, escúchame .
      La gente que estaba en el lugar se volteó a mirar, a mirarme, mientras mi respiración permanecía cortada.

Te odié en ese momento.En fin, ya me habías descubierto, regresé a la barra, me senté nuevamente, pedí otro amaretto , y te escuché. tocar.

     ¿Por qué tenías que estar en ese lugar? . ¿Por qué tenía que entrar yo en ese preciso bar?.La curiosidad me mataba, ¿ Qué hacías ahí?

     
      Terminó la canción, obviamente te acercaste a mi. Yo temblaba, hacía mucho tiempo que no te veía, si te había recordado un par de veces. Ya ahora estabas ahí, frente a mí. Me besaste en la mejilla, yo solo atiné a preguntar.

-¿Por qué nunca más me llamaste? , ¿Que haces aquí?, ¿Por qué apareces ahora?
           Me miraste y sonreíste, eran demasiadas preguntas de una vez, pero las respondiste todas en perfecto orden.

         -Pensé que no era prudente, estabas casada, llevabas una vida feliz, y no quise estropear tu tranquilidad con mis locuras, por eso me fui y no volví a llamarte.¿Que por que estoy aquí? Es fácil, este lugar es mío, por cierto, regresa cuando gustes.¿Por qué aparezco ahora?, muy sencillo: porqué tenía la intuición de que tú también aparecerías.
     Quería golpearte, ahí, frente a todos, quería besarte, quería tenerte, sentía mil cosas, todas revueltas, como siempre me pasa contigo.

         Te levantaste. Caminaste al piano nuevamente, mientras yo pedía algo un poco mas fuerte para beber, estaba muy nerviosa, que hacia aun ahí, pensaba. Comenzaste a tocar, una de esas composiciones tuyas, que según advertía en la letra de esa canción era para mi. No quería moverme de ese lugar, y no lo hice, te escuché hasta que regresaste a mi lado de nuevo.

         Esa noche fue larga, hablamos mucho, bebimos, reímos, la gente nos miraba, o eso creímos percibir, poco importaba, ya había perdido los nervios.
Reímos mucho, hablamos más aún. Te conté muchas cosas, y tú a mí.

Nuestras vidas nuevamente habían cambiado.

        Cuando nos dimos cuenta, la noche ya estaba acabando, la gente se había marchado, estábamos solos, o casi, nos acompañaba una pareja de novios, que se encargaban de la limpieza.Les permitiste irse a casa mas temprano, queríamos estar a solas,.Ellos sonriendo, se marcharon abrazados y besándose.

               Otra vez te fuiste a ese piano, conmigo, tomaste una silla, para tenerme cerca, me sentaste y comenzaste a guiar mis manos por aquellas teclas, mientras yo iba sintiendo tu cálido aliento ,  sobre mi cabeza, en mi nuca, en mi cuello. Suavemente guíe tu manos a uno de mis pechos, tú la dejaste quieta mientas la otra seguía recorriendo el piano.

          Comenzaste a moverla, la pasaste por debajo de la tela que me cubría, y acariciaste muy suavemente mi pecho, mi respiración se escuchaba en el lugar, lo invadía, como música, mezclada con esas notas

                                                                                       ©MaRía

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