martes, 9 de febrero de 2016

[En] La urgencia de un beso

         En los pasillos de la vida, 
negro de inquietud y de pena, 
un perro errante, 
divaga con el rabo entre las piernas, 
buscando refugio para la noche.
MaRía
Arde la osadía de esta pasión
en el frondoso portal mis labios
en flor húmedos, ávidos,
trémulos de un deseo
milimétricamente incontrolado.
Al rigor de un escalofrío que desciende
en espirales de disimulada agonía.
Arden los labios
por el improbable roce de los tuyos,
en el virtual latido de un beso
etéreo, fecundo,insumiso.,
que el pensamiento salvaje
adivina ,osado y libre
perfilando en requebradas danzas
de sublime erotismo.
Arde el verbo en sutil fiebre
de las intencionadas pasiones ;
afrutadas, cálidas, embriagantes.
Cómo  buen vino rosado,   con cuerpo,
Cómo exhalación de  deliciosos jugos
de las mejores uvas.
Arden los deseos,
 en la caricia breve de un impulso.
involuntario, imperceptible, incontenible
como el roce de la brisa

Tras siete  velos de tentación
de refinada transparencia
arde la fragancia de un beso
húmedo,explosivo.
En la tangencial amplitud
del cielo de tu boca,
 infierno en llamas.
En la lengua descarada
impaciente, abrasiva.
En la prisa, cálidas salivas
saben a miel, a sangre viva.
Ojos y piel que arden
sentidos cruentamente desbordados,
inadvertidamente despiertos,
impregnados de  urgencia,
en los trazos fugaces de este poema.

© MaRía

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