miércoles, 25 de noviembre de 2015

Péndulo

Ella [Bebe]
        Estúpida  ¿No te das cuenta que llevo días sin poseerte?, me espeta mientras me lleva a golpes hasta la cama. Me viola. Después me arrastra hasta el cuarto de la plancha y  me empuja dentro. 

-Dormirás ahí hasta que lo considere oportuno, me dice antes de cerrar la puerta de un portazo.

     Una o dos horas más tarde, cuando ya creo que todo ha pasado, entra y enciende la luz. Vuelvo a sentir pánico, pero no viene con la intención de pegarme. Me tira tres tarjetas de crédito a mi nombre y me dice que me compre lo que quiera. 

       Apoyado en el quicio de la puerta, me explica el fundamento y los objetivos de la lección que me ha dado. Otra vez el lenguaje familiar con el que justifica la violencia. Otra vez me trata como si fuese una niña pequeña a la que ha castigado sin postre, pero yo estoy tumbada y dolorida por los golpes, siento como si me hubieran levantado el cuero cabelludo de tanto que me ha arrastrado por los pelos, y tengo irritadas mis partes sexuales. 

    Me siento cosa, y como cosa que soy, no tengo capacidad de analizar sus palabras, son sonidos que van directo al subconsciente .
Paula Zubiaur 
Gritos silenciosos

Atrévete a equivocarte
caminando invocas
el intangible cuerpo
que te sustenta
de su mano prisionero, secuestrado.

Buscas el equilibrio 
 en el efímero columpio 
de los sentidos,
rendida a  la flama
 de avergonzados silencios.
Contemplas su sombra
 sintiendo como la tuya
se equivoca.
Desatas el tiempo que rasga la luz
 sin sorpresas
te  atreves  a avanzar.
 © PieL



Si te postran diez veces, te levantas
otras diez, otras cien, otras quinientas:
no han de ser tus caídas tan violentas
ni tampoco, por ley, han de ser tantas.

Con el hambre genial con que las plantas
asimilan el humus avarientas,
deglutiendo el rencor de las afrentas
se formaron los santos y las santas.
Obsecación asnal, para ser fuerte,
nada más necesita la criatura
y en cualquier infeliz se me figura
que se mellan los garfios de la suerte...
¡Todos los incurables tienen cura
cinco minutos antes de su muerte!
¡Avanti! [fragmento]
Pedro Bonifacio Palacios

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